Zona euro: sucesión de crisis mal resueltas que cuestionan la cohesión social y la democracia

La crisis financiera ha desembocado en una crisis económica y social que supone una ruptura definitiva con el régimen de acumulación fordista. La gestión de las crisis por parte de las autoridades nacionales y europeas contribuye a agravar las debilidades de las economías europeas y, como se observa, resulta contraproducente para reducir los niveles de déficit y de deuda. Pero, ¿es dicha reducción el objetivo realmente perseguido? ¿No es ello más bien una coartada destinada a culminar un proyecto de liberalización de la economía y de remercantilización de los servicios públicos que se inicia en los años ochenta? En efecto, la gestión de las crisis que se suceden parece más bien ir encaminada a imponer un nuevo modelo competitivo basado en una mayor restricción salarial, una creciente desregulación del mercado de trabajo, una precarización de la relación laboral y un desmantelamiento de los elementos centrales del acervo social europeo. Este cuestionamiento de la legitimidad del Estado en tanto que actor en la sociedad, aparte de tener un importante componente ideológico que hunde sus raíces en las “revoluciones” conservadoras de los años ochenta, resulta ser asimismo económicamente contraproducente y ahonda tanto en un incremento de las desigualdades como en la situación de crecimiento “blando” en el que se halla inmerso la eurozona. Además, las políticas económicas que se han ido imponiendo en los Estados miembros de la zona euro no solo banalizan y legitiman el mal social y llevan a la permanencia de un paro masivo sino que erosionan los principios democráticos.
Revista: 
44
Autores: 
Francisco Rodríguez Ortiz
Archvo adjunto: 
Sección: 
Sección General

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